7/26/2009

Hay pacientes y pacientes

...No todos los pacientes son iguales, y eso lo he sabido siempre, algunos son mas conversadores, otros más quejumbrosos, a algunos les encanta que los escuchen, pero difícilmente llegan a escucharlo a uno, otros quieren atención en todo momento, en cambio otros no quieren que los molesten, etc. Pero en esta pasada me han tocado dos pacientes extremos, el primero de ellos, era un paciente alemán, que nos significó todo un reto anamnéstico, y que después supimos que efectivamente sabia español, pero que no lo hablaba por flojera. Un paciente que de primera no te cae bien, que no te ayudaba en nada en la relación medico paciente, y que uno quedaba con la sensación constante de que lo estaba molestando. Ingreso por un cuadro de HDA controlada en urgencia, con biopsia diferida por riesgo de sangramiento, y que tenía mucha pinta de cáncer. El paciente posteriormente se complicó, se fue a cuidados intermedios, luego a UPC, y después supimos retrospectivamente que había muerto. Lo cual fue una sorpresa, pero sentimentalmente no me significó mucho, más que la parte médica del asunto. El segundo paciente, lo conocimos en urología, del comienzo muy simpático, conversador, y con ganas de mejorarse, que te llama por tu nombre y que da la mano. De esas personas que envidio su capacidad de no perder el sentido del humor en todo momento. Con los días lo fui conociendo más, me contó cosas de su vida personal, sus anhelos, su trabajo, su familia, lo que quería hacer cuando saliera y también me preguntaba a mi cosas de mi vida, y sorprendentemente yo le respondía. Él estaba hospitalizado por ITU a repetición y por la descompensación de su diabetes (por lo que fuimos llamados), además presentaba DHC con ascitis y otras patologías crónicas. Dentro de su hospitalización, un Pielotac mostró una masa peri renal, la duda estaba en si era tumor o absceso, duda que duro dos días, y duda que lo hizo cambiar, sus ojos reflejaban temor, la palabra cáncer se apodero de sus pensamientos, y fui yo mismo quien luego de conversar con los entendidos le comunique que no era cáncer, que era un absceso, y que tenía solución, aunque eso significaba operarlo. Su animó mejoró notablemente, pero el sabia que por sus patologías previas la operación era complicada, y más de una vez me preguntó si era muy riesgosa la intervención, y más que la respuesta científica, deseaba ser escuchado, necesitaba oír que iba a salir bien de esta, y yo lo hacía. La última vez que lo vi, fue posterior a la cirugía, en donde estaba muy disminuido, en parte por el dolor, pero en parte por sus patología previas. Una imagen que me quedó muy grabada fue en un momento, previo a la cirugía, en que la doctora le estaba examinando el abdomen, y él puso su mano sobre la cabeza de ella, y le dijo unas palabras, algo como “usted es muy amable… doctora”, de esas palabras que más que el contenido en sí, el sonido que producen y la intención con que se dicen, llegan al corazón. Un gesto muy simple, que en otro contexto me hubieran molestado, que un paciente le ande agarrando la cabeza a cualquiera no es cosa menor, pero en el caso de él, fue todo el pago que uno espera recibir como médico. Un agradecimiento profundo, no de la resolución de su patología, no de la parte final, sino del camino, de haberlo acompañado, habernos interesado en él, haberlo ido a ver día a día, más que estar euglicemico, a él le interesaba que fuéramos a saludarlo y preguntarle como estaba, echar la talla un rato, y presentarnos a su familia… Frente a estos dos pacientes, me pregunto cuanto influirá en mi quehacer médico el feeling, la química que logre con mis pacientes. Espero que no mucho, ya que uno debiera de hacer el mayor esfuerzo para todos por igual, pero es indudable que uno se verá más involucrado con unos que con otros. La pregunta es, cuanto haré yo por aquellos con los cuales no exista ese feeling…

2 comentarios:

Karita dijo...

Me encató tu relato, eso me demuestraq que vas a hacer un gran medico, te dedicas, sientes ya sea para bien o mal........y eso te hace persona y unas de las mejores que conozco.

besos, se vienen las roscas

Clorencia dijo...

está bonita tu reflexión... muy real, bien de adentro... y eso... me imaginaba las situaciones, las miradas, los lugares... todo muy bien narrado.

Nos veremos por los pasilloos del fricke

abrazote